miércoles, 31 de octubre de 2012

Voluntaria por amor al arte


Lucensina Santamaría ofrece desde hace tres años sesiones de terapia con pintura a los miembros de la Asociación de Discapacitados Físicos de Avilés.


Avilesina de adopción, se presenta como la «eterna estudiante». Trabajó como administrativa y, entre tanto, sacó adelante la carrera de Psicología clavando los codos en horario de tarde. Más tarde se interesó por la pintura y luego conoció y estudió arteterapia. «Sabía muchas cosas, pero teorías. Tenía ganas de probarme y de poner a prueba mis conocimientos; así que decidí hacerme voluntaria», explica esta mujer que desde hace tres años imparte altruistamente clases de arteterapia a los integrantes de la Asociación de Discapacitados Físicos de Avilés y Comarca (Difac). Su relación con este colectivo comenzó tras contactar con Domingo Martínez, el presidente.

«Le expuse mi idea y aceptó encantado. Ahora doy clases los viernes, dos horas a la semana; el número de usuarios varía», manifiesta Santamaría, que al tiempo que ayuda a los demás afianza sus conocimientos. «Estar con este grupo me aporta seguridad y lo que más valoro es que a veces las fantasías no coinciden con la realidad, pero la realidad al final toma más fuerza que la fantasía», explica esta voluntaria que califica de «maravillosa» la oportunidad de «poder enseñar algo a los demás». Ella se siente cómoda en Difac, y sus alumnos le responden con el mismo cariño.


«A los participantes en el taller, todos discapacitados físicos, el hecho de estar en grupo y de trabajar en temas ajenos a los que les preocupan ya les genera beneficio», asegura Santamaría, que en este tiempo ha sido testigo de pequeños avances que para los discapacitados físicos son más que un trofeo. «Uno de los chicos, discapacitado por un accidente de tráfico, apenas podía coger el pincel cuando empezó al curso. Ahora ha mejorado mucho, para mí es algo espectacular», subraya.

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