miércoles, 21 de noviembre de 2012

Cómo empezar a caminar por el sendero de la felicidad

A veces creemos que no existe ninguna circunstancia para ser felices. Hay problemas económicos, familiares, laborales. Entonces ¿qué es lo que tiene de bueno la vida? ¿Cuál es el sentido de este “acabadero de ropa”? Nos enseñaron a creer que se podía vivir sin problemas, que habría un día en que lograríamos encontrar la felicidad. Pero una felicidad cimentada en circunstancias externas a nosotros: un o una compañera que fuera responsable de hacerme feliz. Un vehículo, una casa, un trabajo, una situación económica que me diera la anhelada felicidad. Nos hemos pasado la vida buscando el tan cacareado bienestar “río arriba” cuando resulta que está en otra parte.
 
Aquí vale la pena contar un bellísimo cuento: 
 
       En cierta ocasión se reunieron todos los dioses y decidieron crear al hombre y la mujer. Planearon hacerlo a su imagen y semejanza, entonces uno de ellos dijo: Esperen, si los vamos a hacer a nuestra imagen y semejanza, van a tener un cuerpo igual al nuestro, fuerza e inteligencia igual a la nuestra, debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros, de no ser así, estaremos creando nuevos dioses…
Debemos quitarles algo, pero ¿qué les quitamos? Después de mucho pensar uno de ellos dijo: ¡Ya sé! Vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser donde esconderla para que no la encuentren jamás. Propuso el primero: vamos a esconderla en la cima más alta del monte del mundo. Inmediatamente dijo otro: no, recuerda que les dimos fuerza, alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si uno la encuentra, ya todos sabrán donde está. Propuso otro: escondámosla en el fondo del mar. Otro contestó rápidamente: No, recuerda que les dimos inteligencia, alguna vez alguien va construir un túnel por la que pueda entrar y bajar y entonces la encontrarán. Uno mas dijo: en un planeta lejano a la tierra. Le dijeron: no, les dimos inteligencia y pueden fabricar una nave, llegar allí y la encontraran, todos serán felices y serán iguales a nosotros. El último de ellos, era un dios que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas. Analizó en silencio cada una y dijo: creo saber a dónde esconderla para que nunca la encuentren.
Todos los otros dioses se asombraron y preguntaron al unísono: ¿dónde?
La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán, afirmó con contundencia. Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces ha sido así, el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo…
 
 
 
La gratitud es una forma de acercarse a la felicidad, a la interior, a la que está guardada en nuestra esencia. No se necesitan objetos materiales para demostrarla. Esta semana es una oportunidad maravillosa para sentir gratitud, agradecimiento. Con la vida, con los que nos rodean, con nuestro cuerpo, con los seres que nos aman… a través de la gratitud, de darla y recibirla, podemos construir el sendero para sentir y disfrutar lo que es la felicidad. Ensáyelo, agradezca y comprobará el resultado…
Fuente: Gloria H y www.revolturas.com

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