lunes, 26 de noviembre de 2012

Los beneficios de la amistad

 Las relaciones sociales son un aspecto clave en el desarrollo emocional, psíquico y cognitivo de la persona. Además es una de las vías más rápidas y eficaces para sentirse bien; por encima del dinero y la posesión de bienes materiales. Así que después de todo, los motivos para quedar con los amigos sean mucho más importantes de lo que nunca hubiésemos imaginado. ¿Le gustaría saber por qué?
 
          Lo que la ciencia nos ha enseñado sobre los beneficios del contacto social:
  • En los últimos años numerosos estudios han demostrado que relacionarse con amigos genera dosis altísimas de bienestar y felicidad. Todos teníamos experiencia de ello, pero desde un punto de vista científico, esta realidad hoy es incontestable.
  • Sabemos que el contacto social es clave en la supervivencia afectiva: se ha demostrado que el afecto y la relación con seres semejantes es una necesidad primaria. Y como demostró Harlow, esto no solo sucede en humanos; otros mamíferos comparten esa necesidad. En sus estudios observó a monos recién nacidos. Sustituyó a sus madres por otras artificiales; una era de alambre, muy distinta a la mamá de verdad. Proporcionaba leche pero no importó. Los monitos prefirieron a otra madre más suave y más parecida a la real. Prefirieron afecto a alimento. Los resultados con humanos son similares.
  • El poder de las relaciones sociales va mucho más allá del bienestar o la supervivencia. Según parece, también favorecen el desarrollo cerebral. Los estudios realizados por S. Shultz y R. Dunbar, demostraron que existe relación directa entre la cantidad de relaciones que mantienen las distintas especies y el tamaño de su cerebro.
  • Se ha demostrado que la interacción con otras personas favorece la actividad de amplias zonas de nuestro cerebro. Vivimos rodeados y nos desenvolvemos en redes sociales muy complejas. Desde hace poco, sabemos que el cerebro posee múltiples circuitos concebidos para adaptarse a la mente de los demás e interactuar con ellos. Se ha comprobado que los que se desenvuelven en redes sociales más amplias o complejas poseen mayor actividad cerebral y mejor desarrollo de estas áreas cerebrales. 
  • La interacción con personas es un factor determinante en el desarrollo de la Inteligencia Emocional y de las habilidades sociales. Estudios con niños demostraron que los que se relacionan más desde pequeños, poseen mejores habilidades para resolver conflictos, más tolerancia a la frustración, mayor empatía, flexibilidad cognitiva y autocontrol. D. Siegel de la UCLA demostró que los circuitos cerebrales implicados en el autodominio y autoconocimiento son los mismos que utilizamos para conocer a otras personas. La evidencia científica sobre este punto es amplísima.

  • Pero aún hay más. Se ha demostrado que el contacto social potencia la inteligencia general. Es obvio. Para solventar conflictos, convencer o seducir a otros, se requieren habilidades verbales y comunicativas, pero también capacidad de análisis, inferencia, razonamiento, etc. Todas ellas, son aptitudes que se miden en las pruebas de inteligencia convencionales. El contacto social las entrena y las favorece enormemente.

Parece claro. Los amigos sirven para mucho más que para divertirse. Y aunque muchos solo se queden en eso, la investigación reciente no deja lugar a dudas. Las relaciones sociales son una pieza clave en el desarrollo del ser humano.
Pero a veces, con la vida adulta, se reduce el grupo de amistades. Algunos prefieren no salir; otros se sienten cansados u ocupados y otros ya no tienen con quien hacerlo. A todos ellos, una pregunta ¿De verdad piensan que gozan de una vida plena?
 
 
 
Cómo hacer para no perder (o recuperar) a los amigos:
 
  • Cuide sus amistades; y si no las tiene póngase inmediatamente a buscarlas. Revise su agenda. Contacte con amigos del pasado.
  • Concierte con ellos una cita en el momento. Prohibido acabar una conversación de contacto con “ya quedaremos”. Ponga fecha.
  • Si no encuentra a nadie, busque grupos donde conocer gente: Una ONG es una buena opción. Se ha demostrado que las actividades solidarias unen más que cualquier otra.
  • Si no se ve como voluntario, busque un grupo centrado en sus aficiones. En internet hay muchos: de lectura, para montar en bici, patinar… No pare hasta participar de alguno.
  • Si aún no ha perdido a sus amigos, favorezca el contacto. Quede con frecuencia, aunque no tenga tiempo ni ganas. Esfuércese. Nunca diga que “no” cuando le surja un plan. Pierde mucho.
  • Es recomendable establecer actividades fijas con amigos como ir al gimnasio un día concreto, jugar al pádel o pasear. Si tiene hijos pida ayuda a la familia. No renuncie a ello.
  • Si sus amigos también son “perezosos” para quedar, lidere el contacto. Alguien tiene que hacerlo. Hágalo usted. Piense en lo mucho que gana con ello.
  • Cuando salga, procure dejar en casa todo lo que le produzca malestar. No hable de temas que le den mal rollo. Esfuércese. Trabaje el autocontrol.
  • Sea afectuoso. Los españoles tenemos fama de “tocones”; pero no haga caso. Hay pruebas de que el contacto físico potencia el bienestar ya que hace descender el cortisol: la hormona del estrés. Pero según parece, un abrazo debe durar 6 segundos para consolidar el proceso químico en el cerebro. Tenga esto presente al abrazar a sus amigos o a sus hijos.

  • Hablando de niños. ¿Todavía tiene dudas? Pues no lo haga. Favorezca que se relacionen con otros pequeños, aunque a veces sufran o lo pasen mal. Además del cariño de sus padres nada les hará más felices ni les ayudará tanto en el desarrollo de su persona. No lo olvide.
Así que ya lo sabe. La ciencia no puede hacer mucho más para convencerle de la importancia de cuidar las amistades. El resto ya depende de usted ¿Seguirá, después de todo, prefiriendo quedarse en casa el próximo fin de semana?
 
Fuente: http://www.elconfidencial.com (Rocío Mayoral).

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