domingo, 16 de diciembre de 2012

Historia de amor y trabajo

La danesa Charlotte Houman llegó al Real Monasterio de Yuste en viaje turístico de fin de semana, quedó encantada del paisaje y de su marido, y lleva 20 años viviendo en Cuacos, donde han montado tres empresas.
 
Lo suyo es una historia de amor doble, vivida en La Vera: su marido y el paisaje. Llegó hace veinte años de su país natal, Dinamarca, para pasar un fin de semana, en Cuacos de Yuste, y no se ha vuelto a marchar, salvo en determinadas ocasiones, bien por motivos familiares o profesionales. Estamos hablando de la diseñadora, Charlotte Houman. "Vine cuando acabé la carrera de diseño, un fin de semana en viaje turístico, para ver el Real Monasterio de Yuste, y me encantó el campo que hay aquí, enamorándome del paisaje, de mi marido, y de la estampa que entonces ofrecían los campesinos, con los mulos". Estos últimos ya han desaparecido, "pero todavía tuve tiempo de verlos abrevar en las fuentes".
Contrajo matrimonio "y nos construimos nuestra casa en el monte, nosotros solos, a pico y pala, porque no teníamos dinero". Ese era su sueño, que le permitiría dar rienda suelta a la imaginación aplicada al diseño de telas, en las que no faltan las influencias de la naturaleza verata, con motivos de hojas de árboles.
En lo profesional reconoce que tuvo suerte al vender su proyecto de fin de carrera a una empresa de diseño textil de su país, Dinamarca, lo que le permitió obtener determinados ingresos a través de royalties. A continuación crea su propia marca, Cantarranas , y su marido pone en marcha una empresa de construcción, con el mismo nombre, especializada en la restauración de inmuebles antiguos, concluyendo, por ahora, su bagaje empresarial, con la apertura de una casa rural en el casco antiguo de Cuacos, en cuya planta superior tiene el estudio, con vistas a La Portilla de Gredos , Cerro de los tres picos , en Aldeanueva, paraje de Las Ollas , y Ermita de la Soledad, mientras en los corrales aledaños se escucha el canto del gallo al amanecer.
 
 

La creatividad
   
En medio de este paisaje idílico, los niños corretean por calles y plazas, lo mismo que siglos atrás lo hiciera Juan de Austria, hijo bastardo de Carlos V. Charlotte Houman, en su estudio, crea, compone belleza sobre telas, y trata de superar la crisis económica, de la que no está exento el sector textil. Mientras plasma sus ideas artísticas en lámparas, salvamanteles, camisetas y cortinas de encargo, entre otras telas y objetos.
El apartado de proyectos tampoco está vacío, ya que quiere "hacer colecciones propias y convertir esto en una academia de diseño textil, con talleres de serigrafía y estampación". La matrícula del primer curso ya está abierta, con algunos alumnos inscritos, "por lo que pensamos comenzar a mediados de enero". Además ofrece la posibilidad de que las personas de fuera -ya tiene peticiones de Madrid-, puedan vivir en la casa rural que alberga el estudio.
Houman pretende crear una escuela, cuyas webs son www.hosteríacantarranas.es y www.charlottehouman.com . "En La Vera las mujeres de forma espontánea hacen bolillos y bordados, pero no serigrafía, aparte de que carecen de maquinaria".
La mañana avanza y el sol se levanta perezoso por la loma del Cerro Pino , jarandillano, inundando de luz, la estancia acristalada donde trabaja Charlotte Houman, entre telas agujereadas de forma precisa, que cuelgan recordando trabajos ya realizados con motivos naturales o geométricos. La sequía de los últimos años también está presente. "Es un tema que me preocupaba mucho, e incluso me llevó a montar una exposición en Copenhague.
Charlotte se queda dando vueltas a sus ideas, mezcladas con exposiciones realizadas en todo el mundo, mientras lleva a cabo diseño industrial para empresas y particulares.
 

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