jueves, 14 de febrero de 2013

Marina considera que el amor es «una elipse con dos apoyos»

El mundo afectivo de los humanos se divide en dos grandes sectores. El que tiene que ver con los deseos, las necesidades o las grandes motivaciones y el que está ligado a los sentimientos.
El amor es un gran deseo. Por eso hay muchos tipos de amor: al dinero, a una madre, el amor de pareja... Lo que hacen los sentimientos es evaluar cómo van funcionando nuestros deseos. De ahí que el amor sea un deseo que va acompañado de sentimientos tristes, alegres, divertidos... El problema es cuando conlleva solo sentimientos negativos. Cuando hay miedo, angustia... acaba por desaparecer.
Esa es la definición del amor que da el filósofo José Antonio Marina, autor de libros como Palabras de amor, un tratado de los sentimientos a través de cartas de amor de personajes de todos los tiempos, o Escuela de parejas, una obra que habla de la prolongación del amor después de la fase de enamoramiento y que tiene su continuidad en la escuela on line www.universidaddepadres.es.
-Entre todos esos tipos de amor, háblenos del amor de pareja...
-Lo que lo caracteriza es que tiene un componente sexual, pero al mismo tiempo quiere la felicidad de la otra persona. Va acompañado de la necesidad de cuidar y ser cuidado. Es un sentimiento muy complejo. Depende de la felicidad. Todos los amores son egoístas, pero mi felicidad necesita que la otra persona sea feliz. Tiene un componente generoso. Me gusta hacer una comparación geométrica. El egoísmo es como un círculo con un solo centro. El amor es como una elipse con dos puntos de apoyo.
-¿Por qué hay ahora tantos fracasos de pareja?
-Es algo que trato en Escuela de Parejas. En el amor hay dos fases. Una es el enamoramiento, que en todas las culturas da los mismos pasos. Otra cosa es la convivencia amorosa. La primera es un estado de excepcionalidad, tiene enormes altibajos, no se puede mantener toda la vida. Hay parejas que tratan de mantenerlo y se frustran, porque el enamoramiento no se puede mantener. La convivencia tiene otros atractivos, pero hay que saber reconocerlos.
-¿Qué secretos tiene la convivencia en pareja?
-Una convivencia exige una necesidad de comunicación. Resulta ser como una buena conversación, y la conversación no es un monólogo. Ser felices quiere decir pasarlo bien, mantener un vínculo, un cuidado recíproco, ver que progresamos con esa relación. Eso forma parte de lo que esperamos de una relación. Cuando proporciona esas cosas, las parejas son invencibles. Tienen mucha más fuerza para enfrentarse a cualquier agente externo. No por no tener un enfrentamiento funcionan mejor las parejas, lo que hay que hacer es resolverlo bien cuando aparece. Y también hay que saber fijar bien la distancia en la pareja. Las relaciones son dos personas autónomas que quieren vivir juntas. Una no debe anular a la otra. Debe haber intimidad dentro de la pareja. Cada uno tiene que tener un rincón propio donde poder retirarse un momento. Pensar que el amor es el enamoramiento ha producido más desastres que un tsunami.

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es

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