miércoles, 4 de diciembre de 2013

Discapacitados con fuerza

El grupo de teatro Femarec estrena 'La força'. La obra se basa en la realidad de sus actores, todos ellos personas con discapacidad psíquica que reivindican sus talentos.
 
Empezó como un taller teatral para ayudar a la integración de personas con discapacidades psíquicas o trastornos mentales. Una actividad para potenciar su autonomía y su autoestima. Pero han transcurrido ya 17 años y el Grupo de Teatro Social Femarec atesora un currículo de 16 espectáculos, muchas representaciones y varios premios. La finalidad terapéutica persiste, pero su evolución creativa es un hecho que la compañía y su directora, Glòria Rognoni, reivindican. Ayer Martes día 3, Día Mundial de la Discapacidad, estrenaron un nuevo montaje, La força, en L'Aliança del Poblenou.

Miembros del grupo de teatro Femarec, durante el ensayo general de 'La força'.
 
         Miembros del grupo de teatro Femarec, durante el ensayo general de 'La força', ayer. Abajo, cartel de la obra. 
       
«En el grupo somos 12, más unos 20 que colaboran con el atrezzo y el vestuario», explica la directora. Todos tienen alguna discapacidad. Ellos, los actores, psíquica. Glòria utiliza silla de ruedas desde que hace muchos años tuvo un accidente en escena con Els Joglars. Las obras son de creación propia. «Yo les propongo un tema, ellos aportan ideas y experiencias, improvisan, grabamos las sesiones y con ese material tejemos la historia», dice Rognoni.
 
La obra -todas las de Femarec- toca el tema de la discapacidad. En este caso, la fuerza que hay detrás de cada persona. «Todos somos el número uno en algo», dicen en un momento del montaje. Pero la forma como se trata es positiva, con mucho humor y ternura. «Es un trabajo muy personal que refleja sus vidas y sus historias. Aprovechamos la presencia del público para reivindicar el respeto a la discapacidad, para que la gente vea las capacidades de los discapacitados», confiesa Rognoni.
 
La evolución del grupo en estos 17 años es evidente. «Los primeros espectáculos estaban basados en la coreografía y el movimiento -recuerda Glòria-. Ahora, en cambio, hay mucho texto. Se han convertido en actores con dominio de la escena, han aprendido el oficio». Detrás de este éxito hay mucho trabajo. «Ensayamos dos horas y media cuatro días a la semana durante un año -cuenta Glòria- y el público lo valora».
 

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