jueves, 20 de febrero de 2014

El ánimo positivo antiestrés en 5 minutos diarios

Todo malestar, en el estado de ánimo o en cualquier parte del cuerpo, está transmitiendo un mensaje a la persona que lo siente:
  • ¡Ámate más a ti como ser humano para sobrevivir! Al amarnos bien dejamos que sea nuestra encauzada pasión instintiva la que dirija nuestra vida, en lugar de permitir a nuestro ego que ejerza de exclusivo timonel.
  • Amarnos significa concedernos el derecho de vivir nuestras experiencias, con aceptación plena de las mismas y con un compromiso para mejorarlas. Amar a los demás es concederles el derecho de vivir sus propias experiencias.
  • Esto significa darse el derecho de asumir que somos una persona, con sus aspiraciones, creencias, límites, miedos, fuerzas,debilidades y deseos.

El estrés es uno de los grandes males de la vida moderna, pero puede superarse. (Corbis)

Si se aprende a descifrar el lenguaje del propio cuerpo, descubrimos cómo puede mejorar, cada uno, inmensamente su vida, recuperando salud, autoestima y bienestar en todos los sentidos, activando recursos propios escondidos y superando dificultades.

Nuestra experiencia (lo que captamos, incluso inconscientemente, en nuestro interior) es accesible a la persona que quiera darse cuenta de la misma. A veces afirmamos que no interesa tomar conciencia de toda nuestra experiencia subjetiva… pues asumimos aquello de “ojos que no ven, corazón que no siente”.

Las experiencias humanas tienen múltiples aspectos. Todos sabemos que un apretón de manos se puede dar con muchos matices y distintos significados. Responder con un "no" a una petición va a tener un significado distinto, según sea la entonación de la voz, los gestos del rostro, etc. Por eso, si vemos que tenemos una somatización del dolor, además del diagnóstico técnico, hay que identificar los contextos emocionales asociados al dolor. Ya decía Gregorio Marañón: “No existe enfermedad, lo que existe son personas que viven de forma distinta su salud”.

Actualmente existen profesionales que entrenan el autocapacitarse en “descifrar” el propio lenguaje corporal, las creencias en su doble vertiente de capacitante o limitante, así como el ser capaz de autogenerar con rapidez un estado de ánimo potenciador de la forma de “ser y estar” en cada situación.

Con esta perspectiva, será siempre útil para activar el ánimo positivo y reducir el estrés, el dedicar 5 minutos diarios a:
  • Adoptar una postura erguida y distendida desde los dedos de los pies, plantas de los pies, talones, tobillos, rodillas, piernas, cadera, tronco, dedos de las manos, palmas de las manos, muñecas, codos, brazos, hombros, cuello, mandíbula y rostro mirando al frente, algo hacia “arriba”… Asegurarse que todas estas partes del cuerpo están bien ASENTADAS con fluidez y sin tensión. Si no lo estuvieran, asumirlo y continuar el ejercicio valorando si soy capaz, por mí mismo, de tener fluidez corporal o sería conveniente buscar ayuda.
  • A continuación, respirar (unos 2 minutos) profundamente con una absorción de aire y su consiguiente exhalación, intentando exclusivamente prestar atención a este proceso de respiración activa, diferenciándola de la refleja o automática habitual.
  • En tercer lugar (1 minuto), dejar que el organismo supere el acto de respirar profundamente para acariciar, muy brevemente, los pensamientos “intrusivos” a los que se renuncia: localizar dichos pensamientos, darles las gracias por sus “avisos” y pedirles que, por un tiempo, se retiren. Estos pensamientos “hostigadores” pasan del cerebro límbico al reptiliano, saltándose el neocortex con su percepción sistémica, por lo que están “descontrolados” generando estrés.
  • Por último (2 minutos), tomar conciencia (darse cuenta) de que el acto de respirar profundo fue interrumpido por algún pensamiento para volver, cuanto antes, al proceso respiratorio activo y no automático, con total y exclusiva atención a la acción de absorber y exhalar oxígeno… dándonos amor a nosotros como persona, alejándonos de todo hedonismo empobrecedor, acariciando nuestra cara, o también, mirándonos a un espejo pronunciando palabras de amor a nuestro rostro reflejado en el mismo.



                                              Fuente:*Julio C. Díaz http://www.elconfidencial.com

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